domingo, 31 de enero de 2010

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Hoy, simplemente cierro mis ojos y dejo que mi vida y mi destino se manejen entre si, que mi destino cree un camino para mi vida y que mi vida, siga su destino.
Hoy, cierro mis ojos y me olvido de que alguna vez intenté volar, pues nunca lo haré, aunque quiera y tenga las alas necesarias para hacerlo, pues mi naturaleza, simplemente no me lo permite. Soy humano, y los humanos no estamos hechos para volar.
Hoy, hoy cierro mis ojos, y me imagino un mundo bicolor, blanco y negro (aunque no sean colores). Si algo no es bueno, simplemente es malo, no hay medios, y lo malo, necesariamente hay que eliminarlo.
Hoy, cierro mis ojos para así mañana, poder ver un nuevo amanecer y observar como el mundo se mueve, mientras uno simplemente intenta vivir, soportando el dolor y el vacío que las personas dejan cuando ya no están.
Hoy vivo, quizás mañana también, pero no igual que ayer.

Me he dado cuenta que he cambiado mucho, lo noto simplemente en mi forma de caminar y los lugares por donde lo hago, y, además, la dirección de mi mirada, que últimamente pasa en el suelo. Mis intereses ya no son los de antes, eso está más que claro, lo que no tengo claro, son mis intereses ahora, pues cada día que pasa, mi brillante cerebro piensa cosas distintas que me hacen dudar de lo que pienso cinco minutos antes.

Lo único que lastimosamente pido es una oportunidad, pero me doy cuenta, que simplemente todo es mucho para mi.

Quiero un helado de chocolate... Ese helado de chocolate...

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